27 de abril de 2025 a las 09:15
Involución: ¿Transformación o retroceso?
La coincidencia de Donald Trump en el Vaticano durante las exequias del Papa Francisco, y la llamativa ausencia de Claudia Sheinbaum, ha desatado un torbellino de especulaciones sobre el estado actual de la relación México-Estados Unidos. Imaginemos a Trump, en un escenario que escapa a su control, casi como un gladiador fuera de su coliseo, encontrándose cara a cara con Zelensky en un encuentro que se asemejaba más a un acto de contrición que a una reunión diplomática. Recordemos su último encontronazo en la Casa Blanca, un duelo verbal donde el magnate inmobiliario no escatimó en réplicas mordaces.
Por otro lado, la ausencia de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México alimenta las conjeturas. ¿Una estrategia calculada para evitar un territorio donde no ostenta el dominio absoluto? ¿El temor a un encuentro fortuito, quizás con el propio Trump, o con otros actores del escenario internacional? La mandataria mexicana, conocida por su meticulosidad, prefirió la seguridad de la ausencia a la incertidumbre de un evento plagado de variables impredecibles.
El contraste es innegable. La impetuosidad, casi temeraria, de Trump, frente a la cautela estratégica de Sheinbaum. Dos estilos, dos personalidades diametralmente opuestas, pero unidas por un denominador común: la bandera de la "transformación". Trump, el bravucón que desafía las convenciones, y Sheinbaum, la estratega que calcula cada movimiento con precisión milimétrica. Dos caras de una misma moneda, impulsando proyectos con asombrosas similitudes.
Sin embargo, debemos ser cautelosos. Estos tiempos convulsos pueden engañar incluso al ojo más experto. Abundan los falsos profetas que, con discursos grandilocuentes de cambio, transformación o revolución, ocultan la fragilidad de sus propuestas. Las redes sociales, convertidas en un ágora digital, se prestan a la manipulación, permitiendo a estos supuestos líderes prometer paraísos inviables y agitar las masas con falsas esperanzas.
Analicemos con detenimiento las propuestas de MAGA y la 4T. A pesar de ubicarse en extremos opuestos del espectro político, sus similitudes son sorprendentes. Las etiquetas de "derecha" e "izquierda" son meros adornos, el envoltorio de un producto con un contenido prácticamente idéntico.
Ambos movimientos, obsesionados con el control absoluto, desmantelan sistemáticamente las instituciones que se interponen en su camino o les exigen rendir cuentas. La autonomía, ese pilar fundamental de la democracia, es vista como una amenaza. Buscan la subordinación total de los órganos estatales, convirtiéndose en juez y parte en cualquier controversia. Y cuando la sumisión no es suficiente, recurren al comodín de la "seguridad nacional" para justificar sus acciones.
La "austeridad" se convierte en un pretexto para la eliminación de organismos, dependencias y, por supuesto, personal. Los funcionarios de carrera, considerados desleales a la causa, son despedidos sin miramientos, y si se resisten, son acusados de corrupción.
El Poder Judicial, otro enemigo a batir. Si bien Trump no ha llegado a los extremos de la 4T, sus ataques a jueces y ministros son constantes y presagian futuros conflictos. La 4T, en su afán radical, ha dinamitado los cimientos del sistema judicial mexicano con la "elección democrática" de jueces y magistrados, abriendo la Caja de Pandora a la influencia de intereses oscuros, desde narcotraficantes hasta grupos políticos. Un escenario donde la justicia se convierte en una mercancía negociable.
Las universidades, semilleros de pensamiento crítico, son vistas como un foco de resistencia a erradicar. Tanto MAGA como la 4T las acusan de ser bastiones ideológicos del bando contrario, justificando así la reducción de fondos para la ciencia, la investigación y la docencia. Una guerra contra la inteligencia, contra el conocimiento.
Los medios de comunicación tradicionales, etiquetados como enemigos, son objeto de ataques constantes. Tanto MAGA como la 4T promueven sus propios medios alternativos, creando una burbuja informativa a su medida.
La reescritura de la historia es otra herramienta común. MAGA resucita las figuras de Polk y Monroe, símbolos de la "excepcionalidad americana", mientras la 4T ignora la conquista española y la colonia, saltando directamente de las culturas prehispánicas a la independencia y la revolución. Una manipulación histórica para justificar su llegada al poder como los únicos y verdaderos representantes del "espíritu nacional".
El proteccionismo económico y territorial, bajo el pretexto de la soberanía y la seguridad nacional, completa el cuadro. Trump con sus aranceles y sus pretensiones territoriales, y México con su cierre al sector energético y su control sobre el combate al narcotráfico.
Finalmente, el lenguaje. El abuso verbal, las descalificaciones, los ataques personales. Trump con sus "lacras" y Sheinbaum con sus "fifís". Un discurso cargado de odio y resentimiento, dirigido a todo aquel que ose cuestionar su poder.
En definitiva, MAGA y la 4T, a pesar de sus discursos de transformación, nos conducen por un camino de involución democrática, amenazando con destruir los logros alcanzados por ambas sociedades.
Fuente: El Heraldo de México