28 de abril de 2025 a las 00:35
El Papa Francisco y el valor de escuchar
La repentina partida del Papa Francisco, el primer latinoamericano en ascender al trono de San Pedro, ha dejado un vacío inmenso en el corazón de la Iglesia Católica. Su pontificado, marcado por la humildad, la cercanía con la gente y una profunda preocupación por los más vulnerables, ha resonado en todo el mundo, trascendiendo las barreras religiosas y culturales. Ahora, tras las solemnes ceremonias de despedida, la publicación de estas imágenes inéditas grabadas en la intimidad de Casa Santa Martha, nos permite un último vistazo a la figura paternal y sabia de Jorge Bergoglio.
El vídeo, un testimonio de su inquebrantable compromiso con la juventud, nos muestra a un Papa Francisco vital y enérgico, a pesar del peso de sus responsabilidades. Sus palabras, sencillas pero cargadas de significado, nos recuerdan la importancia de la escucha, un valor fundamental para la construcción de un mundo más justo y pacífico. En un mundo dominado por el ruido y la inmediatez, donde la palabra a menudo se utiliza como arma, la invitación del Papa a escuchar atentamente, a comprender antes de responder, adquiere una relevancia excepcional. Es una lección que trasciende las fronteras generacionales y nos interpela a todos.
Su llamado a no olvidar a los abuelos, a esos "seres sabios que nos enseñan siempre", es un conmovedor homenaje a la experiencia y la memoria colectiva. En una sociedad obsesionada con la juventud y la novedad, el Papa Francisco nos recuerda la importancia de valorar la sabiduría que viene con los años, la riqueza de las historias vividas y el legado invaluable que las generaciones mayores transmiten a las nuevas.
La frase final, "Rezo por ti, reza por mí", se ha convertido en un símbolo de su pontificado, un reflejo de su profunda espiritualidad y su conexión con los fieles. Es una invitación a la reciprocidad, a la solidaridad y al apoyo mutuo, valores esenciales para construir una comunidad global basada en el amor y la compasión.
La imagen de la sencilla tumba blanca en la basílica de Santa María la Mayor, con la única rosa blanca y la suave luz que la ilumina, contrasta con la grandeza de las ceremonias fúnebres y la presencia de líderes mundiales. Es un reflejo de la humildad y la austeridad que caracterizaron la vida del Papa Francisco, un hombre que renunció a las comodidades del poder para estar cerca de los más necesitados.
La multitud que se congregó para despedirlo, las muestras de cariño y respeto que llegan desde todos los rincones del planeta, son un testimonio del impacto profundo que su mensaje ha tenido en el mundo. Su legado, sin duda, seguirá inspirando a generaciones futuras a construir un mundo más justo, fraterno y solidario. La sencilla inscripción "Franciscus" en su tumba, se convierte así en un símbolo perenne de su legado, un recordatorio constante de su llamado a la humildad, la compasión y la búsqueda de la paz. Su partida física marca el fin de una era, pero su espíritu y sus enseñanzas permanecerán vivos en el corazón de la Iglesia y de la humanidad.
Fuente: El Heraldo de México