Inicio > Noticias > Entretenimiento
27 de abril de 2025 a las 23:45
A 14 años sin mamá: Dominika y Ludwika recuerdan a Bárbara.
El tiempo, ese río incesante que todo lo arrastra, no ha podido borrar la huella imborrable del amor que Ludwika y Dominika Paleta sienten por su madre, Bárbara Paciorek Kowalowka. Catorce años han transcurrido desde que la talentosa artista plástica, pintora y escultora emprendió su último viaje, dejando un vacío inmenso en el corazón de sus hijas y en la memoria de quienes la conocieron. Un 27 de abril como hoy, la Ciudad de México se vistió de luto al despedir a esta mujer excepcional, originaria de la histórica Cracovia, Polonia.
Barbara, junto a su esposo, el reconocido violinista Zbigniew Paleta, llegó a México en 1980, buscando nuevos horizontes y un futuro prometedor para sus pequeñas hijas. Aquí, no solo encontró un nuevo hogar, sino también la oportunidad de compartir su pasión por el arte, dedicándose a la docencia en universidades públicas por más de 25 años. Imaginemos a esta mujer, con sus manos llenas de color, moldeando el talento de jóvenes artistas, transmitiendo su conocimiento y su amor por la creación.
La vida, con sus giros inesperados, llevó a Ludwika a la fama con la icónica telenovela "Carrusel". El brillo de los reflectores iluminó también a Dominika, quien siguió los pasos de su hermana en el mundo de la actuación. Ante este nuevo escenario, Bárbara, con la entrega incondicional de una madre, decidió pausar su propia carrera para acompañar a sus hijas en este emocionante, pero a veces abrumador, camino.
Podemos visualizarla entre bastidores, apoyándolas, aconsejándolas, siendo su pilar en medio del torbellino de la fama. Su presencia constante fue un refugio seguro para Ludwika y Dominika, quienes encontraron en su madre no solo una guía, sino también una amiga y confidente.
Una vez que sus hijas alcanzaron la madurez y se consolidaron en el mundo artístico, Bárbara retomó su pasión por la pintura y la escultura con renovado vigor. Aquellos años dedicados a la maternidad habían enriquecido su alma y su arte, dotándolo de una sensibilidad y una profundidad únicas.
El cáncer de estómago, esa enfermedad implacable, truncó su camino en 2011. Pero la muerte no pudo silenciar su legado. El recuerdo de Bárbara sigue vivo en la memoria de sus hijas, quienes cada 27 de abril la honran con emotivos mensajes en redes sociales, compartiendo fotografías que evocan momentos felices y anécdotas que atesoran en lo más profundo de su ser.
Este año, Ludwika compartió una imagen conmovedora acompañada de un texto que desgarra el alma: "14 años, parecen muchos pero sigo sintiendo que fue apenas ayer cuando te abracé la última vez. Te extraño todos los días. Te amo, mami". Palabras sencillas, pero cargadas de un dolor profundo y un amor infinito.
Dominika, por su parte, publicó un mensaje igualmente conmovedor, recordando el momento de la despedida, la promesa de que todo estaría bien, y la certeza de que, a pesar de la ausencia física, el espíritu de su madre sigue presente en sus vidas. "Hay miles de historias que no te he podido contar en persona", escribió, dejando entrever la profunda conexión que las unía.
La historia de Bárbara Paciorek Kowalowka es un testimonio del poder del amor materno, de la fuerza de la resiliencia y de la importancia de dejar una huella positiva en el mundo. Su legado artístico y su ejemplo de vida seguirán inspirando a sus hijas y a todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerla. Un legado que trasciende el tiempo y la distancia, un legado que se perpetúa en el amor y el recuerdo.
Fuente: El Heraldo de México