Inicio > Noticias > Entretenimiento
26 de abril de 2025 a las 04:00
Secreto Revelado: La Cantina UDG en la Guerrero
Sumérjanse en la vibrante historia de la Ciudad de México a través de uno de sus rincones más emblemáticos: la colonia Guerrero. Desde tiempos prehispánicos, este barrio ha pulsado con la vida de la ciudad, siendo uno de los cuatro pilares que sostuvieron su desarrollo. Sus calles empedradas susurran historias de generaciones, y entre sus tesoros se encuentra un lugar que ha sido testigo de innumerables festejos, alegrías y momentos inolvidables: la cantina UDG, Única de Guerrero.
Emplazada en el número 258 de la calle Guerrero, esta cantina es mucho más que un simple establecimiento. Es un reservorio de memorias, donde los ecos de risas y canciones se entrelazan con el aroma de platillos tradicionales. Imaginen el crujir de un cabrito perfectamente asado, el dorado perfecto de una milanesa crujiente y la satisfacción de morder una torta rebosante de sabor. Estos manjares, junto con una amplia gama de bebidas para todos los gustos, han deleitado a los comensales durante décadas.
Pero la UDG ofrece más que una experiencia culinaria excepcional. Su ambiente festivo es coronado por la música en vivo de "Las Estrellas del Rock", un grupo que ha conquistado el corazón de los asistentes con su repertorio de clásicos. Jóvenes y no tan jóvenes se rinden a los acordes y ritmos contagiosos, creando una atmósfera de camaradería y alegría donde las sillas se convierten en pistas de baile improvisadas y las voces se unen en un coro unísono.
Remontémonos al 11 de diciembre de 1933, el día en que la UDG abrió sus puertas por primera vez. Don Ramón Suárez Fernández, el visionario detrás de este icónico lugar, dejó un legado que trasciende generaciones. Su imagen, inmortalizada en una fotografía que adorna uno de los salones, es un homenaje a su pasión y dedicación. Desde sus humildes inicios en un local de apenas cinco metros cuadrados – ostentando la licencia número 67 de la Ciudad de México – hasta su expansión actual, la UDG se ha consolidado como un referente no solo para los vecinos de la colonia Guerrero, sino para toda la ciudad, atrayendo a visitantes de todos los rincones.
A diferencia de otras cantinas, la UDG no ofrece botana en el sentido tradicional, pero su menú es una invitación a un viaje gastronómico. Desde la reconfortante cazuela de hongos y las sopas caseras, hasta las frescas ensaladas y el exquisito entremés español, cada platillo es una muestra del arte culinario. Para los amantes de los sabores intensos, las especialidades de la casa son un deleite: el cabrito al horno, jugoso y tierno, y el molcajete Alberto, una explosión de sabores tradicionales.
Y para quienes buscan los clásicos de cantina, la UDG no decepciona. Manitas a la vinagreta, criadillas en salsa verde, machitos fritos, chamorro de cerdo y lengua de res, preparadas con maestría, satisfacen los paladares más exigentes. Como un gesto de bienvenida, se ofrece un delicioso caldito de camarón y unos frijolitos refritos con queso, un preludio perfecto para la experiencia culinaria que les espera.
La barra de la UDG es un espectáculo en sí misma. Una extensa selección de vinos, mezcales, tequilas, rones, cognacs, brandys, whiskys, vodkas, anises y licores garantiza que encuentren la bebida perfecta para acompañar su comida. Y si prefieren un cóctel, las opciones son infinitas: margaritas, bull, perro salado, conga, micheladas, cubanas y clamatos, preparados con la destreza de experimentados bartenders.
La UDG les abre sus puertas de lunes a domingo en la Avenida Guerrero 258, en la colonia Guerrero, Alcaldía Cuauhtémoc. Aunque no es imprescindible reservar, si planean visitarlos en fin de semana con un grupo numeroso, es recomendable hacerlo, ya que la demanda es alta, especialmente a la hora de la comida.
Para llegar, la estación de Metrobús más cercana es Ricardo Flores Magón, de la Línea 3. No pierdan la oportunidad de sumergirse en la atmósfera única de la UDG, un lugar donde la tradición y la alegría se fusionan para crear una experiencia inolvidable.
Fuente: El Heraldo de México