26 de abril de 2025 a las 17:25
Mensaje de Rosa Icela a Su Santidad
La partida del Papa Francisco ha dejado un vacío inmenso en el corazón de millones alrededor del mundo, y México, con su profunda tradición católica, no es la excepción. La presencia de la Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, en el Vaticano, representando a la Presidenta Claudia Sheinbaum y al pueblo mexicano, subraya la importancia de este momento histórico y la profunda conexión entre nuestro país y la figura del pontífice.
Más allá de los protocolos diplomáticos, la visita de Rodríguez al Vaticano es un testimonio del afecto genuino que el pueblo mexicano sentía por Francisco. Su mensaje, cargado de emotividad, refleja la admiración por un líder espiritual que trascendió las barreras del dogma para abrazar los valores humanos universales. Su defensa incansable de los pobres, su preocupación por los migrantes, su llamado a la paz y su visión reformista resonaron profundamente en México, un país que comparte estas mismas inquietudes y que ha encontrado en las palabras de Francisco un eco de sus propias luchas y esperanzas.
El legado de Francisco, como bien lo destacó la Secretaria Rodríguez, va más allá de lo religioso. Su enfoque humanista, su preocupación por los más vulnerables y su compromiso con la construcción de un mundo más justo lo convierten en un referente no solo para los católicos, sino para toda la humanidad. En México, donde la desigualdad y la marginación siguen siendo desafíos importantes, el mensaje de Francisco cobra una especial relevancia. Su llamado a la solidaridad, a la compasión y a la inclusión nos invita a reflexionar sobre nuestro propio rol en la construcción de una sociedad más equitativa y fraterna.
La figura de Francisco como "amigo de México" trasciende lo simbólico. Su interés por la realidad de nuestro país, su cercanía con las comunidades indígenas y su preocupación por los problemas que aquejan a nuestra sociedad han dejado una huella imborrable. Su visita a México en 2016, recordada con cariño por millones, fue una muestra palpable de su afecto y de su compromiso con nuestro país.
La despedida a Francisco es un momento de dolor, pero también de reflexión y de renovación. Su ejemplo nos inspira a seguir trabajando por un mundo mejor, a defender los derechos de los más vulnerables y a construir puentes de diálogo y entendimiento. En México, su legado seguirá vivo en el corazón de quienes encontraron en sus palabras un mensaje de esperanza y una guía para construir un futuro más justo y solidario. El recuerdo de Francisco, como un hermano, nos acompañará en este camino, recordándonos la importancia de la compasión, la humildad y el amor al prójimo. Su mensaje, como una semilla sembrada en tierra fértil, seguirá germinando y dando frutos en las comunidades que lo acogieron con tanto cariño y admiración.
El compromiso de la presidenta Sheinbaum, expresado a través de la Secretaria Rodríguez, de seguir los principios del pontificado de Francisco, representa una promesa de continuar trabajando por los valores que él defendió. La atención a los pobres, a las mujeres, a los jóvenes, a los niños, a los adultos mayores, a los pueblos originarios y al cuidado del medio ambiente son prioridades que comparte el gobierno mexicano y que adquieren una nueva dimensión a la luz del legado de Francisco.
Fuente: El Heraldo de México