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26 de abril de 2025 a las 14:15

Justicia para Yesika Paola

El eco del dolor resuena en cada palabra de Clara Arleydi Bocanegra, una madre que ahora carga con el peso insoportable de la ausencia. Su hija, Yesika Paola, una joven llena de vida, de apenas 26 años, fue arrebatada de la manera más cruel, dejando un vacío imposible de llenar y dos pequeños huérfanos que ahora deberán crecer sin el calor de su madre. La tragedia, ocurrida en un salón de belleza en Bogotá, ha conmocionado a toda una nación y reabierto la herida profunda de la violencia de género. Diez impactos de bala silenciaron para siempre la risa contagiosa de Yesika, la misma risa que, según su madre, iluminaba el hogar. "Era la reina de la casa", recuerda con voz quebrada, una reina a la que le arrebataron el trono de la vida de la forma más injusta.

La imagen de una joven vibrante, llena de sueños y con un futuro por delante contrasta brutalmente con la crudeza del feminicidio. Yesika, además de ser madre, era el alma de su familia, la que con su extrovertida personalidad y su inmensa nobleza, unía a todos a su alrededor. Su recuerdo se mantiene vivo en la memoria de quienes la amaron, pero el dolor de su partida es una losa pesada que su familia deberá cargar de por vida.

El presunto responsable, su expareja y miembro activo de la Policía Nacional, también terminó con su propia vida tras cometer el atroz crimen. Este acto, lejos de ser una salida, deja un sinfín de preguntas sin respuesta y un profundo sentimiento de impotencia. La violencia machista, una vez más, se cobra una víctima, dejando a su paso un rastro de dolor y destrucción. El caso de Yesika Paola nos obliga a reflexionar como sociedad, a cuestionarnos qué estamos haciendo mal, qué mecanismos fallan para que estas tragedias se repitan una y otra vez.

La despedida de Yesika será este sábado en su natal Chaparral, Tolima. Allí, entre familiares y amigos, se le dará el último adiós a la joven estilista. Un mar de globos blancos se elevará al cielo, simbolizando la pureza de un alma arrebatada demasiado pronto. Será una ceremonia llena de dolor, pero también de un profundo amor y un clamor por justicia. Que el recuerdo de Yesika Paola no se desvanezca, que su historia sirva para concienciar y para que, como sociedad, trabajemos incansablemente para erradicar la violencia de género y construir un futuro donde las mujeres puedan vivir libres y sin miedo. El llamado de la madre de Yesika es un grito desesperado que no podemos ignorar: "miren con quién se mete cada hijo o hija". Una frase que encierra una profunda verdad y una súplica para que la tragedia de Yesika no se repita.

La investigación sigue su curso, buscando esclarecer todos los detalles de este terrible suceso. Mientras tanto, el país entero llora la pérdida de una joven llena de vida, una madre, una hija, una amiga. Yesika Paola, tu nombre resonará como un recordatorio constante de la lucha contra la violencia de género, una lucha que no debe cesar hasta que todas las mujeres puedan vivir en paz y seguridad.

Fuente: El Heraldo de México