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26 de abril de 2025 a las 09:10

Evita el dolor: Tarjetas de crédito y efectivo

Acceder a efectivo de manera inmediata puede parecer la solución perfecta ante un imprevisto, y la tarjeta de crédito, con su promesa de disponibilidad, se presenta como una opción tentadora. Sin embargo, antes de caer en la aparente facilidad de retirar efectivo con este instrumento financiero, es crucial comprender las implicaciones que esta acción puede tener en nuestra economía personal. La Condusef, un organismo vital para la protección de los usuarios de servicios financieros, ha alertado sobre los costos ocultos que acompañan a este tipo de operaciones. No se trata simplemente de devolver lo retirado, sino de asumir comisiones y cargos que pueden inflar significativamente la deuda.

Imaginemos la siguiente situación: necesitamos cubrir un gasto urgente de, digamos, 5,000 pesos. Recurrimos a la tarjeta de crédito y retiramos la cantidad en un cajero automático. Lo que muchos desconocen es que a esos 5,000 pesos se les sumará una comisión, que puede variar según la entidad financiera, pero que en algunos casos puede llegar a ser incluso del 5% o más. Esto significa que, sin darnos cuenta, hemos añadido un costo adicional a nuestra deuda, un costo que no habíamos previsto y que puede desequilibrar nuestro presupuesto.

Además, la facilidad con la que se accede a este dinero puede ser engañosa. Si bien la disposición inmediata del efectivo puede aliviar una situación apremiante, el verdadero costo se revela a largo plazo. Muchas instituciones financieras ofrecen plazos extensos para la liquidación de estos retiros, a veces hasta tres años, con la promesa de una tasa "preferencial". Sin embargo, durante ese periodo se acumulan intereses que incrementan la deuda inicial, convirtiendo un pequeño retiro en un compromiso financiero considerable.

Es como una bola de nieve que, si no se gestiona con cuidado, puede crecer desproporcionadamente. Los intereses, sumados a la comisión inicial, pueden generar un sobreendeudamiento que afecte nuestra salud financiera y, a la larga, nuestra calificación crediticia. Este impacto negativo en nuestro historial crediticio puede dificultar el acceso a futuros préstamos o financiamientos, limitando nuestras posibilidades de crecimiento económico.

Por otro lado, el acto de retirar efectivo con la tarjeta de crédito impacta directamente en nuestro límite disponible. Aunque reembolsemos la cantidad retirada puntualmente, el Buró de Crédito puede interpretar esta acción como una señal de dependencia del crédito, lo que podría afectar negativamente nuestra calificación. Es fundamental recordar que una buena calificación crediticia es un activo valioso que debemos proteger.

Ante la necesidad de liquidez, es crucial explorar alternativas más responsables y menos costosas. Un préstamo personal, por ejemplo, puede ofrecer tasas de interés más favorables y plazos de pago más flexibles. También es recomendable considerar la creación de un fondo de emergencia que nos permita afrontar imprevistos sin recurrir a medidas desesperadas. Informarse y comparar las diferentes opciones disponibles es la clave para tomar decisiones financieras inteligentes que protejan nuestro bienestar económico a largo plazo. Recordemos que la educación financiera es nuestra mejor herramienta para evitar caer en trampas que puedan comprometer nuestra estabilidad económica. No dude en consultar con asesores financieros que puedan orientarle y ayudarle a tomar las mejores decisiones para su situación particular. Su tranquilidad financiera bien vale la pena.

Fuente: El Heraldo de México