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26 de abril de 2025 a las 15:05
El misterio tras la muerte del hijo de Pedro Infante
Abril, un mes que se ha grabado a fuego en la memoria de la familia Infante Torrentera, no por la alegría de la primavera, sino por la sombra alargada de la tragedia. Un mes que parece conjurado para traer consigo la pérdida, el duelo y la incertidumbre. Este año, la partida de Lupita Torrentera, el gran amor de Pedro Infante, a los 93 años, ha vuelto a abrir viejas heridas y a recordar las dolorosas ausencias que han marcado a esta familia. Su deceso, debido a complicaciones de salud, se suma a una lista de pérdidas ocurridas en este mismo mes, tejiendo una especie de fatalidad en torno al cuarto mes del año.
Es imposible no recordar aquel abril de 1957, cuando México entero lloró la partida del "ídolo de Guamúchil", Pedro Infante, en un accidente aéreo que conmocionó al país. Un golpe devastador para Lupita y sus hijos, que perdieron al pilar de su familia, al ícono nacional, al hombre que con su voz y su carisma conquistó los corazones de millones.
Y como si el destino se empeñara en repetir la tragedia, abril volvió a golpear a la familia Infante en 2009, con la misteriosa muerte de Pedro Infante Jr. Un suceso envuelto en un halo de dudas y especulaciones que, a 16 años de distancia, aún no se han disipado por completo. Mientras la familia sostiene que su deceso se debió a problemas de salud, la versión de un posible suicidio, con 12 puñaladas autoinfligidas, sigue circulando, alimentada por el acta de defunción que apuntaba en esa dirección.
La figura de Pedro Infante Jr., quien intentó seguir los pasos de su legendario padre en el mundo del cine, queda marcada por esta trágica e incierta partida. A pesar de sus esfuerzos por labrarse un nombre propio en la industria del entretenimiento, su carrera quedó eclipsada por la sombra de su progenitor y, finalmente, por las circunstancias de su muerte.
La desgarradora declaración de Lupita Infante, hermana de Pedro Jr., resonó en los medios de comunicación, clamando por el respeto a la memoria de su hermano y negando rotundamente la versión del suicidio. Sus palabras, cargadas de dolor y desesperación, reflejaban la impotencia de una familia que, una vez más, se enfrentaba a la pérdida y al escrutinio público. "Es ilógico… que 12 veces tú tengas el valor o lo que sea en la calidad moral que sea de hacerte una cosa así", exclamó, cuestionando la plausibilidad de dicha hipótesis.
La imagen de Lupita, acompañada del hijo mayor de Pedro Jr., pidiendo a los medios y al público que no juzgaran a su hermano, es un testimonio conmovedor del sufrimiento de una familia marcada por la tragedia. Un sufrimiento agravado por la presión mediática y la constante especulación en torno a las circunstancias de la muerte de Pedro Jr.
Finalmente, tras más de 20 días de incertidumbre, el cuerpo de Pedro Infante Jr. fue trasladado a Querétaro, México, donde sus restos descansan en el municipio de Amealco, lejos del bullicio de Los Ángeles y, quizás, un poco más cerca de la paz que le fue esquiva en vida. Abril, un mes que para la familia Infante Torrentera, se ha convertido en sinónimo de pérdida y dolor, un recordatorio constante de las figuras que ya no están, pero que siguen vivas en el recuerdo y en el corazón de quienes los amaron. La historia de esta familia, entrelazada con la fama y la tragedia, nos invita a reflexionar sobre la fragilidad de la vida y la importancia de honrar la memoria de aquellos que partieron, buscando la verdad más allá de las especulaciones y el sensacionalismo.
Fuente: El Heraldo de México