26 de abril de 2025 a las 21:55
Abuela asesinada en Culiacán
La tragedia tiñó de rojo la tarde del viernes en la colonia Rafael Buelna. Un expendio de cerveza, lugar de trabajo y sustento para Teresa Guadalupe “N”, de 70 años, se convirtió en el escenario de un violento ataque que le arrebató la vida. Imaginen la escena: una mujer de la tercera edad, seguramente con años de trabajo a sus espaldas, atendiendo su negocio, quizás conversando con algún cliente habitual, cuando de pronto la tranquilidad se rompe abruptamente. Irrumpen personas armadas, el miedo se apodera del ambiente, se escuchan detonaciones y Teresa cae víctima de las balas. Una vida apagada en un instante, dejando un vacío irreparable en su familia y comunidad.
La Fiscalía General del Estado (FGE) no ha tardado en reaccionar, abriendo una carpeta de investigación por homicidio doloso. Sin embargo, la decisión de no catalogar el hecho como feminicidio ha generado interrogantes. La hipótesis inicial apunta a un posible intento de asalto. ¿Fue el móvil únicamente el robo? ¿O existen otros factores que se esconden tras la violencia? La línea que separa un homicidio doloso de un feminicidio es delgada y compleja, y exige un análisis minucioso que considere el contexto, las circunstancias y la posible existencia de violencia de género. Es fundamental que la FGE realice una investigación exhaustiva, que no deje cabos sueltos y que garantice justicia para Teresa.
La jornada del viernes fue particularmente violenta en la ciudad, con tres carpetas de investigación abiertas por homicidio doloso. Un dato que nos golpea y nos obliga a reflexionar sobre la creciente inseguridad que nos acecha. Mientras las autoridades trabajan para esclarecer estos crímenes, la sociedad se mantiene en vilo, exigiendo respuestas y acciones concretas para frenar la ola de violencia.
Con la muerte de Teresa, la cifra de mujeres víctimas de hechos violentos en Sinaloa durante 2025 asciende a 20. Doce de estos casos han sido clasificados como feminicidios y ocho como homicidios dolosos. Números fríos que esconden historias de dolor, familias destrozadas y una sociedad que clama por justicia. Es importante recordar la crucial diferencia entre ambos delitos: el feminicidio se define por la violencia de género, ese odio irracional dirigido hacia las mujeres por el simple hecho de serlo. El homicidio doloso, por otro lado, puede tener diversas motivaciones, como el robo, la venganza o conflictos personales.
La FGE tiene la responsabilidad de esclarecer el caso de Teresa Guadalupe “N”, de determinar si se trató de un simple robo o si existió un componente de género en el ataque. La sociedad espera respuestas, justicia y acciones contundentes que protejan a las mujeres y garanticen su seguridad. Mientras tanto, el recuerdo de Teresa permanecerá en la memoria colectiva, como un recordatorio de la fragilidad de la vida y la urgente necesidad de construir una sociedad más justa y pacífica. ¿Hasta cuándo seguiremos contando víctimas? ¿Cuándo podremos vivir sin miedo? Estas son las preguntas que resuenan en el aire, esperando una respuesta que aún no llega.
Fuente: El Heraldo de México