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25 de abril de 2025 a las 21:50

Padres defienden a hijos en el Senado.

La desesperación se palpaba en el aire, espesa como la bruma matutina que aún no se disipaba sobre la Ciudad de México. Frente a las imponentes rejas del Senado de la República, un grupo de padres, con el rostro marcado por la angustia y la impotencia, alzaban la voz en una manifestación cargada de dolor y reclamos. "Ser hombre no es un delito", coreaban una y otra vez, un grito desgarrador que resonaba en los muros del poder legislativo. Su lucha, contra la llamada "Ley Alina", se ha convertido en un símbolo de la creciente preocupación ante lo que consideran una injusticia legal que podría dejar impunes actos de violencia contra los hombres.

La "Ley Alina", tema candente de debate en la esfera pública, es vista por estos padres como una amenaza a la igualdad ante la ley. Argumentan que, bajo la premisa de la legítima defensa, la ley podría abrir la puerta a la impunidad en casos de violencia ejercida por mujeres hacia hombres. Una preocupación latente que se materializa en historias desgarradoras de padres separados de sus hijos, privados del derecho a ejercer su paternidad, con un vacío legal que parece tragarse sus esperanzas.

Las rejas del Senado, frías e impasibles, se convirtieron en el lienzo de su dolor. Cartas escritas con tinta de añoranza, dirigidas a los hijos que no pueden ver, pequeños trozos de papel cargados de amor y promesas incumplidas, adornaron el metal como un grito silencioso que imploraba justicia. Cada carta, una historia individual de sufrimiento, un testimonio de la lucha incansable por recuperar el vínculo perdido.

El eco de sus voces se extendió más allá de los muros del Senado, interrumpiendo el ritmo frenético de la ciudad. El Paseo de la Reforma, arteria principal de la capital, vio cómo su flujo constante se detenía. Los carriles laterales, en dirección a Insurgentes, se cerraron al paso de los vehículos, obligando a la ciudad a detenerse, a prestar atención al clamor de estos padres. Incluso los carriles centrales, por momentos, quedaron bloqueados por la intervención de la policía capitalina, una imagen que ilustraba la magnitud de la protesta y la tensión que se respiraba en el ambiente.

La incertidumbre se cierne sobre el futuro de la "Ley Alina" y sobre las familias afectadas. La manifestación de estos padres es un llamado urgente a la reflexión, una invitación a revisar las implicaciones de la ley y a garantizar que la justicia sea ciega a los géneros, protegiendo los derechos de todos por igual. Mientras tanto, la lucha continúa, con la esperanza de que algún día, las cartas pegadas en las rejas del Senado sean reemplazadas por abrazos y reencuentros. La información sigue en desarrollo, y el país observa con atención el desenlace de esta historia cargada de emociones y reclamos de justicia.

Fuente: El Heraldo de México