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26 de abril de 2025 a las 00:50

Heridas de Lisset tras caer en coladera: "Pudo ser mortal"

La caída de Lisset en una coladera destapada en Polanco no es solo un incidente aislado, sino un reflejo alarmante del deficiente estado de la infraestructura urbana en la Ciudad de México. Imaginen por un momento: caminan distraídos por las calles, pensando en sus asuntos, y de pronto, el suelo desaparece bajo sus pies. Este escenario, que parece sacado de una película de suspenso, es la realidad cotidiana para muchos capitalinos que enfrentan el peligro latente de las coladeras sin tapa o mal colocadas. La actriz, afortunadamente, salió con lesiones menores gracias a su rápida reacción y fortaleza física, pero ¿qué hubiera pasado si en su lugar hubiera estado un niño, una persona mayor o alguien con movilidad reducida? Las consecuencias podrían haber sido devastadoras.

El testimonio de Lisset, compartido valientemente en redes sociales, ha encendido las alarmas y puesto el dedo en la llaga de un problema que afecta a todos. Sus "heridas de guerra", como ella misma las llama, son un recordatorio tangible del riesgo que representa la negligencia en el mantenimiento de la vía pública. La pregunta que surge es: ¿cuántos accidentes más deben ocurrir para que las autoridades tomen medidas efectivas y den una solución definitiva a esta problemática? No podemos esperar a que otra tragedia, como la de las hermanas que perdieron la vida en una coladera destapada en 2022, vuelva a conmocionar a la sociedad.

Si bien es cierto que se reportan alrededor de 1,300 robos de tapas de coladera al año, esto no exime a las autoridades de su responsabilidad en garantizar la seguridad de los ciudadanos. Es necesario implementar estrategias más efectivas para prevenir estos robos, así como agilizar los procesos de reparación y reposición de las tapas. La respuesta de las autoridades, aunque presente, no puede ser reactiva, sino preventiva. No basta con arreglar la coladera después del accidente; se debe actuar antes, identificando las zonas de riesgo y llevando a cabo un mantenimiento constante y riguroso.

El caso de Lisset también pone de manifiesto la importancia de la denuncia ciudadana. Su voz, amplificada por las redes sociales, ha logrado generar un debate público y presionar a las autoridades para que actúen. Es fundamental que, como ciudadanos, ejerzamos nuestro derecho a exigir calles seguras y una infraestructura urbana digna. No podemos normalizar el peligro, ni resignarnos a vivir con el temor de caer en una coladera. La denuncia, la participación ciudadana y la exigencia de rendición de cuentas son herramientas poderosas para impulsar el cambio y construir una ciudad más segura para todos.

Más allá del incidente en sí, la historia de Lisset nos invita a reflexionar sobre la importancia de la inversión en infraestructura urbana y la responsabilidad compartida en el cuidado del espacio público. Desde la alcaldía hasta cada uno de nosotros, tenemos un rol que jugar en la construcción de una ciudad más segura y habitable. El llamado de Lisset es claro: no podemos seguir esquivando coladeras. Necesitamos soluciones reales, acciones concretas y un compromiso firme de las autoridades para garantizar el bienestar de todos los ciudadanos. La vida en la ciudad no puede ser una carrera de obstáculos donde cada paso sea un riesgo.

Fuente: El Heraldo de México