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26 de abril de 2025 a las 00:40

Alerta ambiental en Edomex y CDMX ¡Actúa hoy!

La tarde se tiñe de un naranja inquietante en el horizonte de la Ciudad de México. No es el atardecer habitual que pinta de colores cálidos los edificios y avenidas, sino una bruma densa y preocupante que nos recuerda la fragilidad del aire que respiramos. La Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) ha dado la voz de alarma: contingencia ambiental por ozono. Las mediciones en la estación Ajusco Medio, en la alcaldía Tlalpan, no dejan lugar a dudas, 159 partes por billón (ppb) de ozono, una cifra que supera el límite establecido y nos coloca en una situación de riesgo.

Este no es un dato aislado, es un síntoma de un problema recurrente que nos afecta a todos. El ozono, a pesar de ser beneficioso en las capas altas de la atmósfera protegiéndonos de la radiación ultravioleta, se convierte en un enemigo invisible a nivel del suelo. La combinación de altas temperaturas, intensa radiación solar y la emisión de contaminantes provenientes de vehículos, industrias y otras fuentes, genera una reacción química que da lugar a este contaminante. Respirar aire con altos niveles de ozono puede provocar desde irritación en los ojos y vías respiratorias, hasta agravar enfermedades preexistentes como el asma y las enfermedades cardiovasculares.

La contingencia ambiental no es simplemente una noticia, es un llamado a la acción. Implica restricciones a la circulación vehicular, recomendaciones para limitar las actividades al aire libre, especialmente para niños, adultos mayores y personas con problemas respiratorios, y una invitación a reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo y movilidad.

¿Qué podemos hacer como ciudadanos responsables? No se trata solo de acatar las medidas impuestas durante la contingencia, sino de adoptar un compromiso a largo plazo con la calidad del aire. Optar por el transporte público, la bicicleta o caminar, son alternativas viables que contribuyen a disminuir las emisiones contaminantes. Mantener nuestros vehículos en buen estado, verificar sus emisiones y evitar el uso innecesario del automóvil son acciones que marcan la diferencia.

La responsabilidad, sin embargo, no recae únicamente en los ciudadanos. Las autoridades deben fortalecer las políticas públicas encaminadas a reducir las emisiones industriales, promover el uso de energías renovables y mejorar la calidad del transporte público. Es fundamental invertir en investigación y desarrollo de tecnologías limpias que nos permitan avanzar hacia un futuro más sostenible.

La contingencia ambiental por ozono es un recordatorio de la compleja relación entre el desarrollo urbano, la actividad industrial y el medio ambiente. Es una llamada de atención que nos obliga a replantear nuestros modelos de desarrollo y a buscar soluciones conjuntas. El aire limpio es un derecho fundamental, y protegerlo es una responsabilidad compartida. Informémonos, participemos y actuemos. El futuro de nuestra ciudad y nuestra salud dependen de ello. La bruma naranja en el horizonte debe ser un llamado a la conciencia, no una imagen recurrente en nuestro paisaje urbano.

Fuente: El Heraldo de México