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18 de abril de 2025 a las 23:45

Profesor cancela clase y quizás salva vidas

La decisión de último minuto del Dr. David Williams, profesor de la Facultad de Negocios de la Universidad Estatal de Florida (FSU), de cancelar su clase de las 11:30 a.m. del lunes, se ha convertido en un acto providencial que, según él mismo afirma, pudo haber evitado una tragedia aún mayor. Horas después de la cancelación, el campus universitario se vio sacudido por un tiroteo que dejó un saldo de dos muertos y seis heridos. La clase de gestión estratégica del Dr. Williams se impartía justo en la zona donde Phoenix Ikner, de 20 años, desató el violento ataque.

El escalofriante relato del profesor Williams a WKRG describe el momento en que, mientras se encontraba en la tintorería, recibió el mensaje de un estudiante informándole sobre el tiroteo. "Lo leí y se me puso la piel de gallina. Pensé: ‘¡Dios mío, tiene razón!’”, relató, aún conmocionado por la cercanía del peligro. La imagen mental de sus estudiantes en el aula en el momento del ataque lo estremece, y la coincidencia de la cancelación lo llena de una mezcla de alivio y profunda tristeza.

El tiroteo, que ocurrió alrededor del mediodía, desencadenó el protocolo de emergencia en el campus. Ikner, quien usó el arma de su padre, un ayudante del sheriff local, fue abatido por las autoridades y se encuentra hospitalizado bajo custodia. La incertidumbre y el miedo se apoderaron del campus mientras se buscaba a posibles víctimas y se atendía a los heridos. Hasta el momento, las autoridades no han revelado la identidad de los fallecidos, pero confirmaron que ninguno era estudiante de la universidad. Los seis heridos, tras ser sometidos a cirugías de emergencia, se encuentran en proceso de recuperación.

La investigación sobre los motivos del ataque continúa, pero las primeras informaciones apuntan a una posible conexión con ideologías extremistas. Excompañeros de clase de Ikner, como Reid Seybold, quien compartió mesa redonda estudiantil con el atacante, han declarado a NBC que Ikner expresaba frecuentemente “retórica de supremacía blanca”, a pesar de que el grupo estudiantil prohibía explícitamente ese tipo de discursos. Estas revelaciones han conmocionado a la comunidad universitaria y han añadido una capa de complejidad y horror al trágico suceso.

Mientras tanto, el Dr. Williams se mantiene en contacto con sus estudiantes, confirmando su bienestar y brindándoles apoyo en estos momentos difíciles. A pesar del alivio de saber a sus alumnos a salvo, el profesor no puede evitar la profunda tristeza por las vidas perdidas y los heridos. "Hay vidas perdidas, heridos en el hospital y la graduación a la vuelta de la esquina. Todo esto ensombrece un momento que debería ser de celebración”, lamentó en su entrevista.

La sombra del tiroteo se cierne sobre la ceremonia de graduación, un evento que debería ser de alegría y celebración, pero que ahora estará marcado por el dolor y la consternación. La comunidad universitaria se enfrenta al desafío de procesar el trauma y buscar la manera de sanar en medio de la incertidumbre y el miedo. La investigación continúa, buscando respuestas y tratando de comprender las motivaciones detrás de este acto de violencia que ha dejado una profunda herida en el corazón de la FSU. El caso del Dr. Williams, sin embargo, sirve como un recordatorio conmovedor de que, en medio de la tragedia, a veces, la suerte, el destino o la simple casualidad pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Fuente: El Heraldo de México