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17 de abril de 2025 a las 09:35

¿Fracasó "Abrazos, no balazos"?

La postura de Alejandro Moreno Cárdenas respecto a la política de "abrazos, no balazos" ha reavivado un debate crucial sobre la responsabilidad del Estado en materia de seguridad. Más allá de la retórica política y las acusaciones cruzadas, el planteamiento central reside en la delgada línea que separa la búsqueda de la paz del cumplimiento efectivo de la ley. ¿Es la omisión, en este contexto, una forma de complicidad? ¿Puede un gobierno justificar la inacción ante la violencia amparándose en un discurso pacifista?

El líder priista argumenta que la omisión en el ejercicio de la función pública, particularmente en lo que respecta al uso legítimo de la fuerza, tiene consecuencias trascendentales para el país. No se trata, aclara, de promover la violencia o de abogar por una respuesta indiscriminada, sino de reconocer que el Estado tiene el monopolio de la fuerza y la obligación de utilizarla para garantizar la seguridad de sus ciudadanos. La inacción, en este sentido, se convierte en una forma de omisión que puede tener consecuencias devastadoras.

La discusión se centra en la interpretación del artículo 7o. del Código Penal Federal, que define el delito como un acto u omisión que sancionan las leyes penales. Moreno Cárdenas sostiene que la omisión del deber de actuar, especialmente cuando existe una obligación legal de hacerlo, puede ser considerada un delito. Este planteamiento abre la puerta a un debate jurídico complejo: ¿Cómo se determina la existencia de un deber jurídico de actuar? ¿Qué criterios se utilizan para evaluar si la omisión ha contribuido a un resultado delictivo?

La controversia se agudiza aún más al considerar el contexto político. Las acusaciones de persecución política por parte de MORENA contra el líder del PRI añaden una capa adicional de complejidad al debate. ¿Se trata de una crítica legítima a la política de seguridad del gobierno o de un intento de desviar la atención de las investigaciones en contra del líder priista? La polarización política dificulta la discusión objetiva del tema y la búsqueda de soluciones consensuadas.

Es fundamental, por tanto, trascender la polarización y analizar la cuestión con objetividad. La seguridad de los ciudadanos es un derecho fundamental que el Estado tiene la obligación de garantizar. El debate sobre "abrazos, no balazos" no debe reducirse a un intercambio de acusaciones, sino que debe servir como punto de partida para una reflexión profunda sobre la estrategia de seguridad del país. ¿Es posible encontrar un equilibrio entre la búsqueda de la paz y el uso legítimo de la fuerza? ¿Cómo se puede garantizar la seguridad de la población sin caer en la represión indiscriminada? Estas son las preguntas cruciales que deben guiar el debate. No se trata de una cuestión partidista, sino de un asunto de interés nacional que exige un análisis sereno y responsable por parte de todos los actores involucrados.

El llamado de Alejandro Moreno Cárdenas a la reflexión sobre la omisión en el ejercicio de la función pública, aunque enmarcado en un contexto político complejo, abre la puerta a una discusión fundamental sobre el rol del Estado en la garantía de la seguridad. Más allá de las diferencias ideológicas, es crucial que la sociedad mexicana en su conjunto se involucre en este debate y exija a sus gobernantes respuestas claras y efectivas para combatir la inseguridad. La paz no puede construirse sobre la base de la impunidad, sino sobre el cumplimiento efectivo de la ley y la protección de los derechos de todos los ciudadanos.

Fuente: El Heraldo de México