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12 de abril de 2025 a las 00:55
Tragedia en Periférico: Joven ciclista pierde la vida
La tragedia ocurrida en Periférico, San Luis Potosí, nos golpea con la crudeza de una realidad que muchos preferimos ignorar. Un niño de tan solo 12 años, arrebatado de la vida mientras pedaleaba su bicicleta, se convierte en el símbolo de una problemática latente: la vulnerabilidad de los ciclistas en nuestras calles. El video que circula en redes sociales, con la crudeza de su testimonio, no nos permite mirar hacia otro lado. Nos obliga a confrontar la fragilidad de la vida y la urgente necesidad de un cambio.
Más allá del dolor inmediato, la muerte de este joven ciclista destapa una herida profunda en nuestra sociedad: la falta de infraestructura adecuada para quienes eligen la bicicleta como medio de transporte. "Pedaleando SLP" lo ha dicho con contundencia: esto no es un accidente, es la consecuencia directa del abandono institucional. Es el resultado de una planificación urbana que prioriza la velocidad sobre la seguridad, el automóvil sobre la persona.
¿Cuántos ciclistas más deben perder la vida para que entendamos que las calles deben ser seguras para todos? No se trata solo de pintar ciclovías, se trata de una transformación cultural profunda. Debemos educar a los conductores sobre el respeto a los ciclistas, de implementar políticas públicas que promuevan la movilidad sostenible y de invertir en infraestructura que garantice la seguridad de quienes se desplazan en bicicleta.
La indignación del colectivo "Pedaleando SLP" es la indignación de todos aquellos que soñamos con ciudades más humanas, donde la vida no se juegue a la ruleta rusa cada vez que salimos a la calle. Su llamado a la acción no puede quedar en oídos sordos. Debemos exigir a las autoridades que asuman su responsabilidad y que implementen las medidas necesarias para prevenir futuras tragedias.
La investigación abierta por la Fiscalía es un paso importante, pero no es suficiente. Necesitamos justicia para este niño y para todas las víctimas de la violencia vial. Justicia que no se limita a encontrar culpables, sino que se traduce en acciones concretas para transformar nuestras ciudades en espacios seguros y habitables para todos.
Este trágico suceso debe ser un punto de inflexión. Un llamado a la reflexión y a la acción. No podemos permitir que la indiferencia y la falta de planificación sigan cobrando vidas. El futuro de nuestras ciudades depende de nuestra capacidad para construir espacios donde la movilidad sostenible sea una realidad y donde la vida de cada persona sea valorada y protegida. La memoria de este niño de 12 años debe ser el motor que impulse el cambio que tanto necesitamos. Un cambio que no solo honre su memoria, sino que también proteja la vida de todos los que compartimos las calles.
La pregunta que debemos hacernos no es ¿quién tuvo la culpa?, sino ¿qué podemos hacer para que esto no vuelva a suceder? La respuesta está en nuestras manos. En la exigencia ciudadana, en la presión a las autoridades y en la construcción colectiva de una cultura vial que priorice la vida. El momento de actuar es ahora. No esperemos a la próxima tragedia para lamentarnos y exigir justicia. Construyamos juntos un futuro donde las calles sean seguras para todos, sin importar el medio de transporte que elijamos.
Fuente: El Heraldo de México