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9 de abril de 2025 a las 16:35
¡Alerta! Envenenan ardillas en Benito Juárez
La tranquilidad de la colonia Niños Héroes, en la alcaldía Benito Juárez, se ha visto perturbada por un acto de crueldad que ha encendido las alarmas entre vecinos y activistas: el envenenamiento de ardillas. La denuncia, inicialmente publicada en Facebook por Martín Bravo Cano y rápidamente difundida por defensores de animales, muestra la desgarradora imagen de estos pequeños animales sin vida en la calle Agustín Melgar. Este hecho, lejos de ser un incidente aislado, se suma a una preocupante serie de eventos similares que han puesto en jaque la seguridad de la fauna urbana en la demarcación.
La indignación y la preocupación se han extendido como la pólvora. Bravo Cano, en su llamado a la acción, exige a las autoridades competentes –la Secretaría del Medio Ambiente, la Brigada de Vigilancia Animal, la Secretaría de Seguridad Ciudadana y la propia alcaldía Benito Juárez– una investigación exhaustiva que permita identificar y sancionar a los responsables. El temor no es infundado, ya que el veneno utilizado representa un peligro no solo para las ardillas, sino también para las mascotas –perros y gatos– que transitan por la zona. La revisión de las cámaras de vigilancia se convierte en una pieza clave para esclarecer este acto de barbarie.
La activista Lucía Hernández, reconocida defensora de los derechos de los animales, ha alzado la voz para contextualizar este lamentable suceso. Recordó el episodio ocurrido en febrero pasado, donde se denunció el uso de cacahuates envenenados con el mismo fin: exterminar a las ardillas. Hernández, a través de su cuenta de X (antes Twitter), ha advertido sobre la creciente inseguridad para los animales en la colonia Moderna, donde también se han reportado casos de envenenamiento de mascotas, generando una ola de angustia entre los residentes.
La problemática, según Hernández, va más allá del simple acto de crueldad. Apunta a una falta de planificación urbana y de políticas públicas que protejan a la fauna que cohabita en la ciudad. La escasez de árboles, principal fuente de alimento para las ardillas, las obliga a buscar sustento en brotes, corteza e incluso basura, lo que genera conflictos con algunos vecinos. Esta situación, lejos de justificar la violencia, evidencia la necesidad de un programa integral de protección animal que contemple las necesidades de estas especies y promueva la convivencia armónica entre la fauna y la ciudadanía.
Las ardillas, atrapadas en pequeñas islas verdes sin recursos suficientes para sobrevivir, se convierten en víctimas silenciosas de la indiferencia y la falta de empatía. La urgencia de la situación exige una intervención inmediata por parte de las autoridades. No solo se trata de castigar a los responsables de este acto cruel, sino de implementar medidas que garanticen la seguridad y el bienestar de todos los seres vivos que habitan la ciudad. La creación de espacios verdes adecuados, la promoción de la educación ambiental y la aplicación de sanciones ejemplares son pasos fundamentales para construir una ciudad más justa y respetuosa con todas las formas de vida. El futuro de las ardillas, y de la convivencia pacífica entre humanos y animales, depende de la respuesta que se dé a este llamado a la acción.
Fuente: El Heraldo de México