Logo
NOTICIAS
play VIDEOS

Inicio > Noticias > Salud

8 de abril de 2025 a las 20:00

Domina el Calor: Horas Pico

El calor aprieta y con la primavera en pleno apogeo, las advertencias sobre las altas temperaturas y sus efectos en la salud se vuelven cruciales. No se trata solo de una molestia pasajera, sino de un riesgo real que debemos tomar en serio, especialmente cuando se trata de los más vulnerables: nuestros niños y adultos mayores. Ariadna Montiel, titular de la Secretaría del Bienestar, ha hecho un llamado a la precaución a través de sus redes sociales, recordándonos la importancia de protegernos durante las horas de mayor intensidad solar. Pero, ¿qué significa realmente protegerse? No se trata solo de buscar la sombra, sino de entender las dinámicas del calor y cómo afecta a nuestro organismo.

Pasadas las once de la mañana, el sol asciende a su punto más alto, bombardeándonos con radiación ultravioleta. Imaginen el asfalto, las paredes, los techos, absorbiendo toda esa energía y liberándola en forma de calor. El aire se vuelve denso, pesado, y nuestro cuerpo lucha por mantenerse fresco. La sudoración aumenta, perdemos líquidos y electrolitos esenciales, y el riesgo de deshidratación se dispara. Este proceso se intensifica hasta pasadas las cuatro de la tarde, un período crítico donde la exposición prolongada al sol puede tener consecuencias graves.

Para los niños, cuyo sistema de termorregulación aún está en desarrollo, el calor extremo puede ser especialmente peligroso. Su piel, más fina y delicada, es más susceptible a las quemaduras solares. Además, su entusiasmo por el juego al aire libre puede llevarlos a ignorar las señales de su cuerpo, poniendo en riesgo su salud. Con los adultos mayores, la situación es similar. La edad puede afectar la capacidad del cuerpo para regular la temperatura, haciéndolos más vulnerables a la deshidratación, los golpes de calor e incluso a complicaciones cardiovasculares.

Montiel hace hincapié en "evitar la exposición prolongada al sol y mantenerse en lugares frescos." Pero, ¿qué implica esto en la práctica? Hablamos de buscar la sombra de árboles, toldos o sombrillas; de utilizar ropa ligera y de colores claros que refleje los rayos del sol; de usar protector solar con un factor de protección alto y reaplicarlo con frecuencia; y, por supuesto, de hidratarse constantemente bebiendo agua, zumos naturales o bebidas isotónicas.

En el caso de los grupos vulnerables, las precauciones deben ser aún mayores. Monitorear su estado de salud constantemente, asegurarse de que beban suficientes líquidos, ofrecerles duchas o baños con agua tibia para refrescarse y, en la medida de lo posible, mantenerlos en ambientes climatizados son medidas esenciales para protegerlos del calor extremo. No se trata solo de evitar una insolación, sino de prevenir complicaciones que pueden poner en riesgo su vida.

Recordemos que la primavera, con toda su belleza y vitalidad, también trae consigo el desafío del calor. Informarnos, tomar precauciones y estar atentos a las necesidades de los más vulnerables es fundamental para disfrutar de esta estación con salud y bienestar. No subestimemos el poder del sol y actuemos con responsabilidad para protegernos a nosotros mismos y a quienes nos rodean.

Fuente: El Heraldo de México