6 de abril de 2025 a las 08:35
Ceremonia vs. Viento: El día que el escenario cayó
El viento, un protagonista inesperado, ha vuelto a irrumpir en la escena del Festival Ceremonia, dejando una estela de preocupación e interrogantes. La caída de una estructura metálica en la edición de 2025, con las trágicas consecuencias que todos conocemos, evoca inevitablemente el fantasma de 2017, cuando la furia de Eolo obligó a cancelar el evento en Toluca. Aquel año, Björk, M.I.A. y una constelación de estrellas musicales quedaron silenciadas por las ráfagas de hasta 80 kilómetros por hora que azotaron el Centro Dinámico Pegaso, derribando parte del escenario principal y sembrando la incertidumbre entre los miles de asistentes que esperaban con ansias el inicio del festival.
La memoria nos transporta a aquel 1 de abril, un día que prometía una fiesta musical y que terminó en un escenario de frustración y desasosiego. La entrada, programada para las 14:00 horas, se retrasó mientras los organizadores, con la mirada puesta en el cielo, evaluaban la situación. Las horas transcurrían y la esperanza se desvanecía con cada ráfaga de viento. Finalmente, cerca de las 16:00 horas, la noticia que nadie quería escuchar: el festival se cancelaba. La fuerza mayor, la seguridad de los asistentes, eran los argumentos que justificaban una decisión dolorosa pero ineludible.
Las imágenes de la estructura colapsada en 2017, las lonas rasgadas por la fuerza del viento, se convirtieron en un símbolo de la vulnerabilidad de estos eventos ante la imprevisibilidad de la naturaleza. El debate se encendió en redes sociales: ¿falta de previsión? ¿Plan de contingencia deficiente? ¿Comunicación tardía? Las críticas se mezclaban con la comprensión de quienes entendían la magnitud de la situación. La promesa de reembolso de los boletos, aunque finalmente cumplida, no logró acallar el malestar y la decepción.
Aquel episodio, sin duda, marcó un antes y un después en la organización de festivales en México. La lección aprendida a un alto costo: la seguridad, la prevención, deben ser la prioridad absoluta, por encima del espectáculo, por encima de la música. El Ceremonia 2017 se convirtió en un recordatorio de que la naturaleza, en su inmensa potencia, puede desbaratar los planes más meticulosos.
Y ahora, ocho años después, la tragedia vuelve a golpear al Festival Ceremonia. La caída de la estructura metálica en el Parque Bicentenario nos obliga a reflexionar, a preguntarnos si hemos aprendido lo suficiente, si las medidas de seguridad son realmente las adecuadas, si la prevención es una prioridad real o una simple declaración de intenciones. El eco del viento de 2017 resuena con fuerza, recordándonos que la música, por muy poderosa que sea, debe inclinarse ante la fuerza implacable de la naturaleza. El Ceremonia 2025, lamentablemente, se suma a la lista de eventos marcados por la tragedia, una tragedia que nos interpela a todos, organizadores, asistentes, autoridades, a revisar protocolos, a exigir mayor seguridad, a priorizar la vida por encima del espectáculo. La música debe ser sinónimo de alegría, de celebración, nunca de dolor y pérdida.
¿Qué medidas se tomarán a partir de ahora? ¿Cómo garantizar la seguridad en futuros eventos? ¿Cómo honrar la memoria de las víctimas y aprender de esta dolorosa lección? Son preguntas que exigen respuestas, respuestas que debemos construir entre todos. El futuro de los festivales depende de ello.
Fuente: El Heraldo de México