6 de abril de 2025 a las 00:05
Descubre el paraíso del café a 4 horas de la CDMX
Adentrarse en Cuetzalan es como viajar en el tiempo, un viaje que te envuelve en la magia de la Sierra Norte de Puebla. Mucho más que un simple "Pueblo Mágico", Cuetzalan, o mejor dicho, Quetzalan, "lugar de abundancia de quetzales", resguarda una historia que se remonta a los totonacos, una cultura que floreció en estas tierras mucho antes de la llegada de los españoles. Imaginen, desde el año 200 a.c., este territorio ha sido testigo del paso de civilizaciones, del esplendor de los quetzales, aves veneradas como dioses, y del ir y venir de mercaderes que encontraban en este enclave un punto crucial para el comercio.
Esa riqueza histórica se respira en cada rincón, en cada piedra de sus calles empedradas, en los vibrantes colores de sus huipiles, en el aroma a café recién tostado que impregna el aire. No es solo la historia lo que cautiva, sino la vitalidad de sus tradiciones. La Danza de los Voladores, un ritual ancestral reconocido por la UNESCO, es una muestra de la profunda conexión espiritual que los habitantes de Cuetzalan mantienen con la naturaleza. Y si tienen la fortuna de visitar durante la Feria del Huipil o la Feria del Café en octubre, se encontrarán inmersos en un torbellino de música, danzas y sabores que les dejarán una huella imborrable.
La naturaleza en Cuetzalan es exuberante, desbordante de vida. Las montañas, cubiertas de una vegetación exuberante, se visten de colores con alcatraces, azaleas, hortensias y orquídeas. Las cascadas, como la imponente Cascada de Las Brisas con su caída de agua de más de 50 metros, son un espectáculo que corta la respiración. Para los más aventureros, el rafting en la Cascada de Tamul o la exploración de las grutas, como la de Cacahuamilpa, con sus fascinantes formaciones de estalactitas y estalagmitas, son experiencias que no se pueden perder. ¿Y qué tal la adrenalina de volar sobre el Cañón del Río Cuichat en tirolesa? Una vista panorámica inigualable, una experiencia para valientes.
La gastronomía de Cuetzalan es un festín para los sentidos. Cada platillo es una obra de arte culinaria, una fusión de ingredientes autóctonos y saberes ancestrales. Las acamayas, la cecina ahumada, los tamales de frijol y el exquíhitl son solo una pequeña muestra de la riqueza de su cocina. El mole, preparado con ingredientes frescos de la región, es una experiencia religiosa. Y para los amantes del dulce, los postres a base de tejocote o perón, acompañados de un vino de café, un licor de jobo o el tradicional yolixpa, una bebida ceremonial a base de maíz, son el broche de oro perfecto.
Llegar a Cuetzalan es una aventura en sí misma. Si viajan en coche desde Ciudad de México, les esperan entre 5 y 6 horas de recorrido por la autopista México-Puebla, con un último tramo montañoso que exige precaución, sobre todo si hay neblina o lluvia. Si prefieren el transporte público, desde la TAPO pueden tomar un autobús a Teziutlán y de ahí una combi local hasta Cuetzalan. Y para mayor comodidad, siempre existe la opción de contratar un tour que incluya transporte, hospedaje y actividades.
Cuetzalan es más que un destino, es una experiencia que te transforma. Es un lugar donde la historia, la naturaleza y la cultura se entrelazan para crear un ambiente mágico, un remanso de paz en medio del bullicio de la vida moderna. Un lugar que te invita a desconectar, a respirar aire puro, a reconectar contigo mismo y con la esencia de México. ¿Te atreves a descubrirlo?
Fuente: El Heraldo de México