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4 de abril de 2025 a las 18:45

Exalcalde Hidalgo, 2 años por corrupción.

La sombra de la corrupción se cierne nuevamente sobre la política hidalguense. El caso del ex alcalde de Tlaxcoapan, Jovani Miguel “N”, sacude la confianza ciudadana y nos obliga a reflexionar sobre la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión pública. Dos años y seis meses de prisión, junto con una reparación del daño que asciende a casi un millón de pesos, es la sentencia que ha recibido el exedil emanado del PAN. Una condena que, si bien busca hacer justicia, deja un amargo sabor de boca y plantea interrogantes sobre la magnitud del problema que enfrentamos.

El delito de uso ilícito de atribuciones y facultades, por el cual ha sido condenado, revela un manejo irregular de los recursos públicos. El pago ilegal a la empresa Ara Organización y Servicios de Producción, sin el debido proceso de licitación pública y superando el presupuesto autorizado, es una clara violación a la ley. No se trata simplemente de un error administrativo, sino de una decisión consciente que vulnera los principios de legalidad y transparencia que deben regir la actuación de cualquier funcionario público.

La aceptación de responsabilidad por parte de Jovani Miguel “N” podría interpretarse como un gesto de arrepentimiento, pero no exime la gravedad de sus acciones. La justicia debe ser implacable ante cualquier acto de corrupción, sin importar el partido político o la posición que ocupe el implicado. Es fundamental que se investigue a fondo este caso y se sancione a todos los responsables, para enviar un mensaje claro de que la impunidad no tiene cabida en nuestro sistema.

Pero la historia no termina aquí. La Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH) también acusa al ex alcalde de peculado por una cifra aún mayor, superando los tres millones y medio de pesos, relacionada con el impago del Impuesto Sobre la Renta (ISR) durante su gestión. Este nuevo señalamiento agrava aún más la situación de Jovani Miguel “N” y amplía el espectro de la investigación. La vinculación a proceso de la ex tesorera del municipio, Julisa Georgina “N”, sugiere que la corrupción podría haberse extendido a otros niveles de la administración municipal.

La reciente detención de Miguel Ángel “N”, otro ex alcalde de Tlaxcoapan, acusado también de peculado, nos hace preguntarnos sobre la existencia de un patrón de corrupción enraizado en la gestión pública de este municipio. La coincidencia de las acusaciones y la proximidad temporal de las detenciones generan sospechas y exigen una investigación exhaustiva que esclarezca los hechos y deslinde responsabilidades.

Las acusaciones de persecución política por parte del ex munícipe, señalando al secretario de Gobierno estatal, añaden un componente político al caso y lo convierten en un tema aún más sensible. Es crucial que las autoridades actúen con imparcialidad y transparencia, garantizando el debido proceso y evitando cualquier tipo de influencia política en la investigación y el desarrollo del juicio.

El caso de Tlaxcoapan nos recuerda la importancia de fortalecer los mecanismos de control y fiscalización en la administración pública. La ciudadanía debe exigir transparencia y rendición de cuentas a sus gobernantes, y participar activamente en la vigilancia del uso de los recursos públicos. Solo así podremos construir una sociedad más justa y equitativa, donde la corrupción no tenga cabida. El futuro de nuestra democracia depende de ello.

Fuente: El Heraldo de México