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4 de abril de 2025 a las 19:25

Adiós a Segalmex, hola a Bienestar

Un cambio profundo se gesta en el corazón del sistema de abasto alimentario en México. La decisión de la administración de Claudia Sheinbaum de disolver Seguridad Alimentaria Mexicana (SEGALMEX) y dar paso a Alimentación para el Bienestar, junto con la transformación de Liconsa en Leche para el Bienestar, marca un hito en la política social del país. Más allá de un simple cambio de nombre, se trata de una reestructuración que busca optimizar la distribución de recursos y fortalecer el acceso a la alimentación básica para los mexicanos. La sombra de las investigaciones en SEGALMEX, delegadas a la Fiscalía General de la República, subraya la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas en el manejo de los programas sociales. Este nuevo capítulo se abre con la promesa de una gestión más eficiente y focalizada en el bienestar de la población.

La disolución de SEGALMEX no implica la desaparición de sus funciones, sino una redistribución estratégica. Diconsa, ahora Alimentación para el Bienestar, asume un rol más preponderante en la cadena de suministro, ampliando sus atribuciones para garantizar la llegada de alimentos a las comunidades más vulnerables. La Secretaría de Agricultura también se suma a este esfuerzo conjunto, compartiendo la responsabilidad del Precio de Garantía, un mecanismo crucial para proteger a los pequeños productores y estabilizar el mercado agrícola. Esta nueva configuración promete una mayor sinergia entre las instituciones involucradas, optimizando el uso de los recursos públicos y minimizando la duplicidad de funciones.

Liconsa, una institución con una larga trayectoria en la provisión de leche a precios accesibles, se renueva bajo el nombre de Leche para el Bienestar. Este cambio, más allá de lo nominal, representa una apuesta ambiciosa por ampliar su alcance y fortalecer su impacto social. Con la meta de llegar a 10 millones de beneficiarios para 2030, Leche para el Bienestar se propone duplicar prácticamente su cobertura actual, llevando este alimento esencial a más familias mexicanas. El aumento en el número de productores que entregan a Liconsa, la expansión de la red de lecherías y el incremento en la producción de leche en polvo y líquida fortificada son piezas clave de esta estrategia de crecimiento.

La transformación de Liconsa en Leche para el Bienestar no solo se centra en la cantidad, sino también en la calidad. La fortificación de la leche, un proceso que enriquece su valor nutricional, contribuye a combatir la desnutrición y mejorar la salud de la población, especialmente de los niños y las mujeres embarazadas. Este enfoque integral, que combina la accesibilidad con la calidad nutricional, refuerza el compromiso del gobierno con el bienestar de las familias mexicanas. El aumento en la cobertura geográfica, con la incorporación de nuevas lecherías en todo el país, busca cerrar las brechas de acceso y garantizar que la leche llegue a las comunidades más remotas.

Este proceso de transformación en el sistema de abasto alimentario plantea un desafío importante: la necesidad de articular eficientemente las nuevas estructuras y asegurar la transparencia en su funcionamiento. La participación de la sociedad civil en la vigilancia y el monitoreo de estos programas será fundamental para garantizar que los recursos lleguen a quienes más los necesitan. El éxito de Alimentación para el Bienestar y Leche para el Bienestar dependerá, en gran medida, de la capacidad del gobierno para construir confianza y legitimidad en torno a estas nuevas instituciones, demostrando con resultados concretos su compromiso con la seguridad alimentaria de todos los mexicanos.

Fuente: El Heraldo de México